Bitácora de Mar

6 Mayo, 2008 a las 12:21 am

Si reuniese algunas entradas de esta bitácora y con ellas publicase un libro pensaría que es algo cutre. Existe la necesidad de escribir un libro sin necesidad de hacer un refrito de mí misma.


5 Mayo, 2008 a las 2:17 pm

Cerca de mi casa he encontrado un teléfono móvil, he llamado al número de la agenda que decía “padre nuevo” y he supuesto que efectivamente había una relación de tipo familiar entre el dueño del teléfono y este contacto. Hace una hora un joven se ha acercado a mi casa a recoger su móvil. ¿Debería habérmelo quedado? Y es que en este país no se puede ser honrado sin dudar por un momento que eres de los pocos tontos que hay.


4 Mayo, 2008 a las 12:10 am

Nunca he visto el Sena, a decir verdad sólo he visto un río y medio en mi vida. El Ebro y el Segura, justamente un río y medio, porque el Segura está muerto en la mitad de su trayecto. Hay muchas cosas que no he visto en mi vida. Nunca he visto a una persona muerta, así de cerca. A algunos animales sí, como cuando atropellaron a la gata de mi hermana y cuando la toqué aún estaba caliente y respiraba un poco. Fue algo muy triste, por eso creo que ver a alguien muerto tiene que ser infinitamente más triste. Y eso me da realmente mucho miedo.


3 Mayo, 2008 a las 1:25 am

Tengo tantas ideas muertas en mi cabeza que he empezado a vomitarlas, los doctores dicen que estaré así al menos una semana. La cabeza ya me pesaba un poco y los dolores me sobrevenían en un vayven incontrolabre.  Una llega a esta situación por pura pereza, por dejadez mental y acumulación masiva de ideas inútiles.


30 Abril, 2008 a las 9:49 am

No sé cómo empezar porque casi no me lo creo. Pero lo cierto es que desde ayer ya tengo carné  de conducir. Dicen que más vale tarde que nunca, ¿no?


23 Abril, 2008 a las 2:29 pm

Mi primo me ha pedido que le regale una PSP, y yo, para  fastidiar le he comprado tres libros. ¡Feliz día del libro a todos!


15 Abril, 2008 a las 9:34 am

Conozco sus pasos desde que pisa el parqué del pasillo. No suele ser puntual pero si algo tengo claro de esta mujer es que no le caigo en gracia. Eso es normal porque no suelo caer bien a mucha gente, cosa que por otro lado no me preocupa mucho a fuerza de acostumbrarse. Hoy está contenta porque me ha echado una sonrisa nada más entrar, habrá que ver al final de la jornada.


7 Abril, 2008 a las 9:07 am

Mi lista de posesiones cabe en un metro cuadrado. Seamos modernos y no incluyamos allí ni a los amantes, ni a los familiares, ni a los amigos, ni al perro. Seamos sensatos y no incluyamos aquellos objetos que pretenden poseernos. Tampoco aquellos por los que debamos pagar al Estado, cualquier día pueden desaparecer e incluso sobrevivir a nosotros como entes fiscales (¡y esto da algo de yuyu!). Queden fuera, dios mediante, todas aquellas cosas que nos llevaríamos a esa estúpida isla desierta que ninguno hemos visto; y la exclusión es imperativo de salud mental. A estas alturas, descubro que hay pocas posibilidades de meter nada en este metro cuadrado y decido hacerle la pregunta al buscador: la respuesta parece ser esta: la dignidad no se puede medir en metros cuadrados. A lo cual concluyo que meter la dignidad (la mía) en un metro cuadrado es de lo más estúpido.


22 Marzo, 2008 a las 5:53 pm

Su corazón había nacido desencajado en el pecho y a fuerza de puntapiés volvió a lo más hondo de torso. Su torso desnudo dejaba vislumbrar una piel cuasi transparente que albergaba el propósito de huir lo más lejos posible. Su piel surcaba, año tras año, caminos imposibles hasta su rostro. Sus ojos  nacieron  atorados  e hinchados y amenazaban continuamente con saltar al vacío. Al examinar el cuerpo nadie supo cómo había muerto.


13 Marzo, 2008 a las 12:33 am

Me dice A. que no vuelva a extraviarme. Y yo no sé muy bien qué significa pues nunca tuve claro objetivo alguno. Me dice  M. que vuelva a la música, a los idiomas y a todas esas cosas que algún día tuve a bien conocer superficialmente. Y yo ahora digo que voy a extraviarme de nuevo, otra vez sin rumbo como he hecho siempre. Otra vez de puntillas por el mundo, otra vez pasando desapercibida.